Vamos a bebernos nuestra juventud, vamos a cagarnos en el mundo. Te admiro como a nadie, incubo en mi interior un sentimiento que duele, el amor duele, te tira a la profundidades de un espacio estelar. Te extraño, ojalá estuvieras aquí. Porque esta inercia que ejerce mi corazón negro no perdona, permiso, no pide permiso para nada. Me muevo entre arenas movedizas y trato de alcanzar tu mano, esa mano, la ciencia de tu amor. Somos como el agua y el aceite, diamantes y carbón que necesitan ser extraídos. Granadas de luz entran a través de la ventana que compartimos, pero me doy vuelta y no hay nada, puede ser que esté un poco borracha. Salgo de la casa a las 11am, hay una cierta sombra verde en las calles, fue bonito haberte conocido... Espera, ¿estás ahí? No estás, no estás. Los buitres han terminado de comer y conduzco a través de todo mi ser por encontrarte. Hazme de barro, hazlo tu mismo.
Un cuervo dejado en el asesinato.
viernes, 25 de diciembre de 2009
Publicado por Palo. en 18:20 0 comentarios
Nosotros (2)
domingo, 22 de noviembre de 2009
Háblale, nada perderás. Tú vida no penderá de un hilo sí no lo haces, o quizás sí. Sabes que las entrañas se te mueven cada vez que camina, su mirada, la voz de terciopelo que impregna tu piel, cala tus huesos roídos por el andar. Háblale, sabes que nada saldrá mal. Es tan sólo una compañera de curso, que se sienta en la fila de la derecha, justo al lado de la ventana, mirando a través de ella como si supiera todos los secretos de este mundo. Una semana y sé que no soy el único. Detrás de mi hay una columna interminable de babosos como yo. Supongo que me mira, tras esas largas pestañas y el mar de sus ojos, me ve, me observa, me analiza, desnuda todo lo que puedo llegar a ser. Y un amigo me aconseja que le hable, no pierdo nada en decirlo, pero no es la hora. La fiesta del viernes será mi primer momento. O el último.
Publicado por Palo. en 14:14 0 comentarios
Nosotros (7)
domingo, 4 de octubre de 2009
Te encanta la manera en que sonríe. Te encanta ese lunar bajo el ombligo que adoras besar. Te encanta su aliento por la mañana. Te encanta ese mirada verdosa que te da tras esas largas pestañas que adorarías trenzar. Se abraza a ti y sólo te recita al oido que serán amigos por toda la eternidad, pero los amigos no hacen esas cosas. No se besan en camas ajenas, no se miran tan complacientes, no hacen el amor en lugares prohibidos, no se emborrachan sin compromisos ni limitaciones. Y que más da si lo único que tienes es su amor no-amor en el mundo que pisas, el suelo de la gran ciudad ya no te importa si su sonrisa, su lunar, el aliento, los besos, los abrazos, el sexo se van tan lejos, más abajo de los cadáveres enterrados en el cementerio más cercano. Es el cielo, sueles decir, desviando su atención de los suspiros histéricos que emanan de tu garganta porque admitelo, es la elegida. Piensa también que quizá no lo seas para ella, porque las cosas están destinadas a ser y puede que otra vez quizás ya lo sepa pero no quiere decirlo, y de nuevo, odirías al planeta sin su presencia. Su exquisita lengua que moja los labios algo resecos, su voz de ángel caído que burbujea en tus timpanos, el sabor de aquel cuello blanquecino que amarías desgarrar pero al cual no puedes hacerle eso porque la matarías, y eso si sería tonto. Agradece al cosmos que en este mismo instante la estrechas en tus brazos de gigante delgado y pequeño, pues por este único segundo te pertenece.
Publicado por Palo. en 19:29 0 comentarios
Etiquetas: nosotros
Collige, virgo, rosas
domingo, 27 de septiembre de 2009
El viento, mis canillas flacas, mis rollos morenos, el frío, el pezón que sostiene la hoja suspirante que no es más que mi propia exitación inactiva. Ojalá supiera como controlar el hecho de que estás a los pies de mi cama dibujado por el tenue claro de luna que se filtra por mis cortinas púrpuras, controlar las ganas de desgarrarte desde los tendones de tus dedos inferiores hasta el lóbulo proximal situado más allá de el resoplido de tu boca. Te mueves, roncas, finges que no estoy, que no miro ni respiro ni menos que muero por esa espina dorsal tan perfecta tuya. Y amaría no desearte tanto como lo hago, sentada a lo indio, parada contra la muralla de adelante en mi casa azul, volando por las nubes de algodón de azúcar no apto para diabéticos, enredandome a horcajadas en tu cintura firme. El crepúsculo ya no es tan importante como lo era ayer y pareces querer despertar del letargo interminable para mirarme y decirme "Eris tan rica", y yo me derrito como helado al sol, como chocolate en el desierto caliente de mi pensar, la arena ardiente de una playa lejana. Me carga tener que definir ese martes hace ya tantos meses atrás, cuando entraste en la casa grande roja del terror, lugar tradicional del vacile loco, yo siempre fui callá hasta que apareciste tan lindo, muy hombre, demasiado para mi. De la presentación al copete, de la conversa a la plaza, de la botilleria a tu casa, de tu pieza a mi cama y así se convirtió en nuestro. Y, es triste pensar, que lo que veo a los pies del colchón son los rastros de mis lágrimas idiotas, porque tu cuerpo no está. Sinceramente no muero por saber si lo tienen otros brazos, besos nuevos, no, muero por saber porque no soy yo. Que te toquen el poto, que te corran mano, que importa si tu alma resquebrajada por el sol poniente de este martes que pasó se encuentra en la cuna de otros pechos más gráciles que los míos que son pequeños pero te querían. Corta las rosas, doncella, pues nunca sabrás cuando tu flor se marchite y el tiempo inalterable mate todo de una vez.
Publicado por Palo. en 20:40 0 comentarios
Say hi to our world
Y mira que es bonito el blog, delicado, tan poco sombrio, no se parece en nada a la persona que escribirá una cantidad de palabras sordidas y retorcidas para el deleite de la población mundial. Es la primera y la última vez que hablo desde mi perspectiva íntima y personal que realmente vale plasta derretida. Como es natural en mi: disfrute, sí es que puede.
Publicado por Palo. en 20:12 1 comentarios