Vamos a bebernos nuestra juventud, vamos a cagarnos en el mundo. Te admiro como a nadie, incubo en mi interior un sentimiento que duele, el amor duele, te tira a la profundidades de un espacio estelar. Te extraño, ojalá estuvieras aquí. Porque esta inercia que ejerce mi corazón negro no perdona, permiso, no pide permiso para nada. Me muevo entre arenas movedizas y trato de alcanzar tu mano, esa mano, la ciencia de tu amor. Somos como el agua y el aceite, diamantes y carbón que necesitan ser extraídos. Granadas de luz entran a través de la ventana que compartimos, pero me doy vuelta y no hay nada, puede ser que esté un poco borracha. Salgo de la casa a las 11am, hay una cierta sombra verde en las calles, fue bonito haberte conocido... Espera, ¿estás ahí? No estás, no estás. Los buitres han terminado de comer y conduzco a través de todo mi ser por encontrarte. Hazme de barro, hazlo tu mismo.
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